LA PIEL EN LA MENOPAUSIA I

Entre los muchos cambios que experimenta la mujer que inicia la menopausia, a uno al que por lo general no se le presta debida atención es al envejecimiento acelerado de la piel.
Con la disminución del estrógeno que se produce en esta etapa, la piel de la mujer presenta los siguientes cambios:

1. La piel se vuelve más delgada, lo que significa que pierde buena parte de su función como barrera protectora, aumenta su permeabilidad permitiendo que más agua se escape de su cuerpo (se pierde un 25 por ciento de agua de la piel). Al ser más fina también se hace más vulnerable.

2. Disminuye la elasticidad de la piel, es decir, se hace más rígida, más acartonada. Esto es producido por una disminución en la síntesis de elastina (se produce un 30 por ciento menos de elastina y colágeno) y por una estructuración diferente de las fibras de colágeno.

3. Disminuye la actividad de las glándulas productoras de grasa, y como la grasa tiene una función protectora y reguladora de la humedad de la piel, esta se reseca todavía más.

4. La renovación celular de la epidermis se reduce, es decir, la velocidad con que las células de la piel se recambian, esto incide en que la piel adquiere un tono más pálido y apagado.

En definitiva, la unión de todos estos factores se traduce en un aumento del número y profundidad de las arrugas, un empeoramiento del aspecto y color de la piel y un aumento de la flacidez.

Tratamiento

La cosmetología actual no podía dejar sin respuesta a esta necesidad fundamental de un número creciente de mujeres y actualmente contamos con recursos estéticos y cosméticos específicamente diseñados para ayudar a la piel de la mujer en el proceso menopáusico, y a disminuir el impacto de este proceso en su piel.

La principal arma con que contamos las esteticistas para el tratamiento de la piel prematuramente envejecida por la menopausia son las mascarillas de isoflavonas.

Las isoflavonas son sustancias de origen vegetal que actúan, a nivel celular, "sustituyendo" al estrógeno que el organismo ya no produce, y por tanto, aumentan la hidratación de la piel, la elasticidad, la secreción o producción de lípidos protectores y la regeneración de la piel.

En definitiva, es el arma fundamental que en los últimos años se ha impuesto en todos los centros de estética a nivel mundial en la lucha contra estos signos de envejecimiento.

Cuando la mujer no ha iniciado el proceso menopáusico, pero está cercano a producirse, es bueno que una vez cada mes se haga un tratamiento de regeneración con isoflavonas.

Cuando ya la piel está sufriendo la ausencia o disminución de los estrógenos. Es decir, cuando la menopausia ya se ha instalado en el cuerpo de la mujer, es necesario aumentar la frecuencia temporalmente hasta obtener un grado de hidratación óptimo de la piel.

Estas mascarillas deben manejarse con cuidado en personas con tendencia a generar con facilidad, manchas en la piel o con tendencia a una secreción abundante de grasa.
En estos casos la concentración de los principios activos deberá ajustarse en función de estos parámetros de tipología de la epidermis.

No debemos olvidar tampoco la necesidad de una alimentación equilibrada como complemento a un buen tratamiento de la piel y de este modo el consumo de vegetales, cereales y frutas es una buena terapia complementaria.

Un saludo queridas amigas!